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28º Edición del Rally de la Argentina. Sébastien Loeb lidera tras la primera jornada.

Cuando uno encara una carrera y hay tantos Ford contra los que se debe pelear, parece como si se enfrentara a un ejército armado con un par de arcos y flechas", había dicho Daniel Sordo antes de largar la 28ª edición del Rally de la Argentina. La armada de Ford quedó disminuida temprano, luego del vuelco de Jari-Matti Latvala en el segundo especial y del topetazo a una piedra de Mikko Hirvonen en el quinto tramo, luego de haber tenido una confortable ventaja que rozó el minuto. Sin el líder del Mundial, Sébastien Loeb, con Citroën, consiguió la punta y dominó el ritmo en Córdoba, donde ha ganado las tres ediciones anteriores.
Hirvonen, que llegó al país como puntero del campeonato, corroboró sus dotes para manejar con niebla. Lo había hecho en el 2007 en Gales. El finlandés se destacó en La Cumbre-Agua de Oro, "donde no se veía ni a diez metros". Hirvonen terminó el parcial, miró a su navegante Jarmo Lehtinen y le preguntó: "¿Habremos perdido por un minuto o lo habremos ganado?". Hirvonen le sacó 48s1 a Loeb en ese tramo, el primero de los 21 del rally. Y todo parecía terminado. Cuando Latvala tumbó su Focus al pegarle a la sierra y frenar cuando el coche se levantó (quedó recostado sobre la derecha y la gente lo enderezo, pero perdió ocho minutos), en el segundo tramo, pareció más claro que la pelea sería entre Hirvonen y Loeb. Como en el Mundial, en el que sólo los separa un punto.
Sin embargo, en la segunda mitad del día, la repetición de las cuatro pruebas de la mañana, Hirvonen golpeó una piedra y rompió la suspensión delantera del Focus. Aunque puede reengancharse hoy, cargará con una penalización que no le dejará más opciones que pelear por unos pocos puntos para Ford en la Copa de Constructores. Entonces, Loeb encontró un liderazgo con yapa. Porque el segundo, el consistente Chris Atkinson, estaba enfrascado en la pelea por los últimos dos escalones del podio: en 17s1 terminaron Atkinson, su compañero Petter Solberg y el carismático italiano Gigi Galli, el mejor Ford. Ese trío promete atractiva pelea en el segundo día.
El piso resbaladizo por las lluvias (el pronóstico la extiende para lo que falta de carrera) fue un desafío para transitar con las gomas más duras que provee Pirelli y con prohibición de cortarlas para que tengan dibujos adicionales. Por eso, abundaron las salidas del camino y deslices varios. Loeb, el ex gimnasta de movimientos perfectos, fue el que menos se equivocó. Por eso, solito, les ganó a los Ford.






