Ahí está Carlos Alberto Tevez. Con su estampa de siempre, la sonrisa enorme y el pelo despeinado, festejando un título en su tercer idioma. Esta vez no canta el "Dale, campeón" con Boca, o el "Campeões" con Corinthians. Ahora, con la bandera argentina anudada al cuello, miraba a sus compañeros y luego los seguía con el "Oe, oe, oe, champions" tradicional inglés. Mientras por los altoparlantes Freddy Mercury entona el clásico "We are the Champions" que acompaña a cualquier festejo británico, Tevez besa la Copa que certifica la conquista en un nuevo país: ganó con Manchester United la Premier League, considerado por muchos el torneo más importante del mundo. El 2-0 como visitante ante Wigan lo consagró con dos puntos de ventaja sobre Chelsea, que igualó 1-1 con Bolton.

Tan sólo un puñado de meses le alcanzaron a Tevez para ponerse en un bolsillo a todo Manchester: entrenador, compañeros e hinchas. Aterrizó en la ciudad industrial a mitad del año último luego de ser el principal artífice de la salvación del descenso de West Ham. El DT Alex Ferguson, una institución en el mundo del fútbol, lo llenó de elogios y en el segundo partido ya lo puso como titular. "Me hace acordar a Cantona", dijo Ferguson sobre el argentino, una alabanza especial: el francés es una de las glorias históricas de Manchester.

Pese a que el gol tardó en llegar, el técnico lo sostuvo en pareja de ataque junto con Wayne Rooney. "Soy simplemente un privilegiado por estar jugando con él", repitió más de una vez el delantero inglés, otro ícono del club. Después de cinco partidos por la Premier League y uno por la Liga de Campeones sin convertir, el 23 de septiembre comenzó la primavera de Tevez. Tuvo su primer festejo en el 2-0 en el clásico ante el poderoso Chelsea, el equipo que luego pelearía mano a mano por el título hasta la última fecha.

Entonces, comenzó su bonanza. Por el torneo hizo otros 13 tantos (son 19 en total en la temporada, con otros cuatro por la Liga de Campeones y uno en la FA Cup), varios decisivos como el del triunfo por 1-0 ante Liverpool en Anfield, o los del empate sobre la hora ante Tottenham y Blackburn, ambos 1-1. Su festejo con el chupete en la boca se hizo costumbre en la tapa de los diarios británicos.

En el famoso Teatro de los Sueños , como se conoce al Old Trafford, el imponente estadio de Manchester, siempre con un mínimo de 75.000 espectadores, se comenzó a escuchar una música especial: "Argentino, argentino". A él, de costumbres tan distantes a las inglesas, que ingresa en el vestuario con los auriculares escuchando cumbia, ese grito lo conmovió. "Es una de las sensaciones más lindas de mi vida escuchar cuando en Inglaterra gritan por mi país", dijo hace poco a The Sun . La misma sensación que antes había erizado la piel de sus antecesores campeones con Manchester United: Juan Sebastián Verón, en 2003, y Gabriel Heinze, el año último (el otro argentino ganador de la Premier es Hernán Crespo, con Chelsea, en 2006).

Idolo en Boca y en Corinthians. Medalla de oro en Atenas 2004 con la selección. Amado en West Ham y ahora campeón en Inglaterra. Con sólo 24 años, Tevez gana espacio en la historia grande del fútbol. Y va por más: el 21 del actual, en Moscú, Manchester jugará la final de la Liga de Campeones ante Chelsea. Una nueva posibilidad para que conquiste otra estrella en su espectacular sucesión de éxitos.