Parece un guiño del destino. Otra vez, Boca deberá definir lejos de casa lo que no logra plasmar como local. En la cancha de Racing, igualó 2 a 2 con Fluminense en un encuentro de ida por las semifinales de la Copa Santander Libertadores y definirá el pase a la final la semana próxima en Brasil.

El equipo de Carlos Ischia estuvo dos veces en ventaja, con goles de Riquelme, pero los empates de Thiago Silva y Thiago Neves dejaron finalmente otro sabor amargo para los xeneizes.

El arranque fue con las pulsaciones elevadas para los dos. Los brasileños, que al igual que Boca suelen pararse bien jugando como visitantes y no se dejan avasallar por el dueño de casa, salieron a plantearle al equipo de Ischia un partido de ida y vuelta.

Así se repartieron los primeros minutos. Con dos conjuntos volcados con gente al ataque y algo desprotegidos en el fondo. Boca llegaba con las proyecciones de Cristian Chávez pero daba la sensación de que no encontraba la forma de ubicar sus fichas en el campo.

Porque Riquelme aparecía más lejos de Battaglia que de costumbre, más cerca de los centrales que de las espaldas de los volantes de marca, Cicero y Arauca. Porque Palermo era ovacionado cada vez que bajaba a correr a algún mediocampista carioca y recuperaba el balón, pero no pisaba el área con peligro. Porque por derecha, con Ibarra en el banco, el que desnivelaba era Chávez más que Palacio.

De todas maneras, de esa misma forma llegó la prematura apertura del marcador para los xeneizes. Palermo habilitó a Palacio por derecha, el bahiense envió el centro bajo al corazón del área y Riquelme entró como 9 para empujarla al gol, sin marca de ninguno de los centrales de Fluminense.

Pero apenas tres minutos después, se volvieron a manifestar esos problemas que Boca sufre cuando el peligro llega desde arriba. Thiago Silva se elevó bien tras el centro desde la derecha y de cabeza puso el 1 a 1, sin dejarle posibilidad de reacción a Migliore. Boca sintió el impacto del gol: le costó reaccionar y en los minutos posteriores los brasileños dominaron el juego.

Pasados los 30 minutos el equipo de Ischia inclinó la cancha. Fluminense se refugió cerca de Henrique y Boca tuvo situaciones para desnivelar: las más clara, cuando Chávez hizo temblar el arco con un derechazo que dio en el ángulo izquierdo.

Al ataque. El segundo tiempo confirmó las insinuaciones del final del primero. Boca salió con todo a buscar el gol de la victoria y desperdició muchas ocasiones. Primero fue un cabezazo de Palermo y luego otro de Paletta, los dos bien resueltos por el arquero. Después un gran remate de Chávez, apenas por arriba.

La tranquilidad que Boca no encontraba llegó a los 20 con un tiro libre de Riquelme que se desvió en la cabeza de Romeu para el 2 a 1. Boca se quedó un poco después del gol y Fluminense lo tuvo dos veces consecutivas con Washington y Cicero.

El empate llegó a los 31. Tras un despeje de cabeza de Paletta, Thiago Neves recogió el balón cerca de la medialuna y sacó un zurdazo que parecía morir en las manos de Migliore, pero que inexplicablemente se le escapó de las manos al arquero para colarse al fondo del arco.

Después, Henrique le ahogó el grito a Palacio, a Thiago Neves le anularon un gol por bajarla con la mano y el arquero le anuló un disparo a Ibarra cuando Boca ya era definitivamente superior y buscaba desnivelar por tercera vez en un emotivo final. Pero el destino xeneize parece estar marcado para definir las series en condición de visitante.