A los 30 años, ya son muy pocos los honores que le quedan por asumir a la notable carrera de Emanuel Ginóbili; por esfuerzo personal y talento, los más meritorios los cosechó el propio Manu a lo largo de una trayectoria brillante en el básquetbol, pero esas conquistas suelen completarse con otro tipo de honores. Anoche recibió uno de esa naturaleza: en un acto que se realizó en el Comité Olímpico Argentino (COA) fue elegido abanderado de la delegación nacional para la ceremonia inaugural de los Juegos de Pekín.

Pese a que la designación es fruto de un procedimiento reservado -el representante de cada disciplina que estará en los juegos emite su voto-, todos los indicios previos señalaban a Manu como el gran candidato. El rápido proceso de la elección ratificó esas presunciones: el deportista más destacado de la Argentina se impuso en la primera rueda de la votación, con ocho sufragios, por encima del remero Santiago Fernández (tres), el ciclista Juan Curuchet (dos), la jugadora de hockey sobre césped Luciana Aymar y el tenista David Nalbandian (uno cada uno).

  
  

De los 19 jefes de equipo habilitados para elegir lo hicieron 15; hubo tres ausentes (los representantes del canoaje, el yudo y la natación) y el delegado del yachting llegó cuando el acto ya se había realizado. Al obtener la mitad más uno de los votos, Ginóbili quedó automáticamente distinguido como abanderado para la fiesta del 8 del mes próximo. Por haber quedado en segundo lugar, Santiago Fernández será el abanderado en la ceremonia de clausura, que se hará el 24; si Manu no concurriera a los Juegos, Fernández llevará el estandarte en la apertura y Curuchet lo hará en el cierre. Ginóbili, campeón olímpico en Atenas, subcampeón mundial y tres veces ganador del título en la NBA con San Antonio Spurs, será el sucesor de Carlos Espínola, que portó la bandera en los dos últimos Juegos y que anoche no recibió votos.

La designación se produjo pese a que todavía no está asegurada la presencia de Ginóbili en el seleccionado que defenderá la medalla dorada lograda en Atenas, por la inflamación en el ligamento calcáreo peróneo del tobillo izquierdo que sufrió durante los playoffs de la NBA, jugando para San Antonio, y que tiene bajo tratamiento. Justamente, lo ocurrido anoche puede sumarse como un elemento de presión para los Spurs y especialmente para su entrenador, Gregg Popovich, que pretende que Manu no juegue en Pekín para curarse de la lesión y quedar a punto para la próxima temporada.

Ginóbili, que tiene colocada una férula en la zona afectada, se presentará el 4 del mes próximo en el comienzo de la actividad de la selección de Sergio Hernández y viajará con el grupo a Rosario; los médicos del equipo quieren tenerlo cerca para controlar su evolución. Lógicamente, no trabajará, pero permanecerá con el plantel hasta el 7 -aproximadamente-, cuando hará un viaje crucial a San Antonio: allí se le practicará el examen médico decisivo, el que determinará si estará en condiciones de jugar para la Argentina en los Juegos Olímpicos.

Cada vez que la oportunidad lo demandó, Manu se preocupó por dejar claro su compromiso con la selección para los Juegos. Por ejemplo, cuando quisieron enyesarle el tobillo por cuatro a seis semanas. "¿Cuánto? No, me pierdo los Juegos" , respondió. Ahora se le sumó un incentivo único: será la bandera argentina en Pekín.